Omar Arias

Este licenciado en música sin duda alguna lleva en su sangre el arte de enseñar. Verle guiar a ingenuos niños de tres y cuatro años por las delgadas líneas del pentagrama, las notas, ritmos y tonos es sencillamente emocionante, porque transmite, motiva y llena. *Foto por: Carlos Barragán
Su libro: “1, 2, y 3 A tocar", en el que su hijo dibujó las ilustraciones, es una pieza de pedagogía musical en la que el lector descubre que la habilidad de interpretar un instrumento, como la flauta dulce, es solo cuestión de decisión. Pero Ómar no se quedó en las aulas de la ciudad, sino que empacó flautas y cambió los libros por un cedé en el que están grabados los videos de cada clase, para que esos niños del campo también aprendieran a tocar este instrumento. El profesor de la vereda, que por general tampoco sabe nada de música, solo proyecta el video sobre una pared, y tanto él como los chicos van a prendiendo a mover sus dedos, a producir sonidos que al cabo de un par de horas se convierten en una canción. En tres barrios vulnerables de Bucaramanga, el profesor Arias ha creado Centros Orquestales al que asisten más de cien niños que aprendieron el método en sus colegios y que quieren perfeccionar la interpretación de la flauta.
Este licenciado en música sin duda alguna lleva en su sangre el arte de enseñar. Verle guiar a ingenuos niños de tres y cuatro años por las delgadas líneas del pentagrama, las notas, ritmos y tonos es sencillamente emocionante, porque transmite, motiva y llena.