Jose Betancur

Hablar de José de Jesús en las calles de Niquitao, la avenida de Greiff, la minorista o la estación Centro Prado, es hablar del Ángel, porque así lo llaman los centenares de habitantes de calle que tiene Medellín. *Foto por: Carlos Barragán
Su día y el de su grupo de voluntarios comienza desde las cuatro de la madrugada, cuando esta población flotante está terminando sus labores de reciclaje y busca un refugio para consumir drogas y dormir. Hasta cualquiera de estas esquinas llega José con su ambulancia y comienza a brindar atención primaria en medicina a quien lo necesite. Aquí atienden desde el reciclador que se cortó recogiendo botellas o papel, hasta aquel que tiene una enfermedad infecciosa o fue herido en una riña territorial. Su equipo de ayudantes, además de brindar una atención psicológica a estas personas, los invita y traslada a los puntos de apoyo que tiene la Alcaldía de Medellín, para atender las necesidades básicas de aseo, higiene y alimentación de esta población. Con la altivez de haber superado la adversidad, revela que él fue presa de las calles y las drogas durante más de once años, y que recuperó su dignidad como ser humano y salió adelante para ayudar al que desee abandonar ese mundo de miseria y oscuridad
Hablar de José de Jesús en las calles de Niquitao, la avenida de Greiff, la minorista o la estación Centro Prado, es hablar del Ángel, porque así lo llaman los centenares de habitantes de calle que tiene Medellín.