JORGE SÁNCHEZ

Este instructor de buceo profesional y fotógrafo submarino, que llegó a San Andrés hace más de 56 años para hacer su proyecto de vida, advierte que si bien el archipiélago es un paraíso, debajo del mar de los siete colores, en el parque natural Seaflower, la contaminación por el abandono de residuos sólidos o basura está poniendo en riesgo esta zona, considerada reserva de la biósfera. *Foto por: Carlos Barragán
Jorge dice que hace un par de años, cuando hacía una inmersión recreativa por la zona del "Barco hundido" o "Blue Diamond", se encontró con un cementerio de llantas, y aunque alertó a las autoridades del hallazgo, decidió con un par de amigos darse a la tarea de limpiar y proteger la zona que está a menos de 150 metros de la orilla de la isla. A estas jornadas, que se realizan cada tres semanas, se han sumado unos 250 buzos de todas partes de mundo, que han logrado extraer cinco toneladas y media de neumáticos, tapetes, residuos hospitalarios, botellas, latas, neveras, lavadoras y hasta inodoros. En cada extracción, los voluntarios revisan minuciosamente los desechos para rescatar y devolver al mar especies vivas que están atrapadas en estos elementos, como cangrejos, camarones, estrellas de mar, langostas, anémonas y morenas. La basura recuperada es recogida por las empresas de aseo de la ciudad. Los gastos que generan estas jornadas son asumidos por Jorge y los voluntarios.
Este instructor de buceo profesional y fotógrafo submarino, que llegó a San Andrés hace más de 56 años para hacer su proyecto de vida, advierte que si bien el archipiélago es un paraíso, debajo del mar de los siete colores, en el parque natural Seaflower, la contaminación por el abandono de residuos sólidos o basura está poniendo en riesgo esta zona, considerada reserva de la biósfera.