Elkin Zapata

Elkin estaba terminando Ingeniería Química en la Universidad Nacional. Era un estudiante destacado que confiaba mucho en sus capacidades, tanto, que pasó los límites y probó las drogas. Termino siendo un indigente en el cartucho de Bogotá y luego un habitante de los puentes de Villavicencio. *Foto por: Mónica Rincón
Su madre lo recibía a menudo en casa, lo dejaba bañar, le daba comida y luego Elkin regresaba a la calle. El bazuco había sepultado a Elkin el estudiante, el hijo bueno y el futuro científico. El día en que su madre le dio la espalda, Elkin toco fondo. No se bañaba, comía lo que encontraba en la basura y contrajo tuberculosis. Después de diez años en la indigencia, Elkin cambia su destino y le dijo no al bazuco. Poco tiempo después de rehabilitarse inauguró La Casa del Alfarero, una institución donde, aplicando una metodología de confrontación y choque, trabaja por rehabilitar a otros, les da albergue, alimentación y orientación. Los habitantes de la calle en proceso de recuperación y los más de 60 que ya se rehabilitaron lo llaman “Mi líder”
Elkin estaba terminando Ingeniería Química en la Universidad Nacional. Era un estudiante destacado que confiaba mucho en sus capacidades, tanto, que pasó los límites y probó las drogas. Termino siendo un indigente en el cartucho de Bogotá y luego un habitante de los puentes de Villavicencio.